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El cambio climático es una realidad que todos los países del planeta deben internalizar para generar acciones tanto de mitigación como de adaptación para enfrentarlo de la mejor manera. Este año 2026, es crucial para la región debido a los efectos que tendrá el fenómeno de “El Niño” que, al parecer, será de alto impacto en la economía, el ambiente y en las personas. Entonces, en el caso de Panamá ¿cómo enfrentamos este reto climático?
El país cuenta con un 61.4% de cobertura boscosa, tiene 52 cuencas hidrográficas y además, tiene una alta biodiversidad que proteger y conservar. Esto hay que abordarlo desde una perspectiva de “seguridad nacional”. Como primera acción, se propone desde la gobernanza ambiental, la creación de una “Autoridad de Bosques, Cuencas y Biodiversidad” con suficientes recursos técnicos y financieros para atender de manera científica la gestión de estos ecosistemas naturales valiosos para el presente y futuro de Panamá.
No hacerlo, nos limita tremendamente la capacidad institucional para dar respuesta a la población en temas de reducir la deforestación, restaurar y reforestar las tierras degradadas; conservar y restaurar las cuencas hidrográficas, en especial, los bosques ribereños y, por último, conservar y proteger nuestra rica biodiversidad tropical.
En el caso de los ecosistemas forestales, estos cumplen dos funciones que se complementan para contribuir al desarrollo nacional. Una es la función de conservación, que procura asegurar la estabilidad ambiental necesaria para el aprovechamiento de los servicios ambientales que constituyen la base natural para todas las actividades económicas del país, en particular en los sectores de turismo, agua, energía, biodiversidad, salud y seguridad alimentaria.
La otra es una función productiva, asociada a la capacidad del bosque para producir bienes como madera y productos no maderables. ¡La restauración forestal es una prioridad ambiental!
Por otro lado, mantener las cuencas hidrográficas saludables para que nos aseguren el acceso al preciado líquido, no es algo trivial y que se debe atender con alta prioridad. Hoy día, las cuencas del Pacífico se encuentran en estado de estrés y muchas fuentes de agua dentro de ellas, se están secando. ¡Esto es crítico hacia el futuro inmediato!
Uno de los impactos más significativos del cambio climático es la pérdida de biodiversidad. Tenemos que manejar con base técnica y científica las áreas protegidas para que ellas nos sigan brindando sus servicios ecosistémicos. ¡Este es nuestro tesoro natural!
La nueva Autoridad será una institución que se debe manejar técnicamente y que tendrá como objetivo dedicarse exclusivamente a las tareas de la gestión forestal, de cuencas y de la biodiversidad en estrecha coordinación con otras entidades afines, y de esta forma, asegurar que estos recursos naturales y las cuencas, perduren en el espacio y tiempo.
Un aspecto importante de la nueva Autoridad será forjar una cultura del bosque, el agua y la biodiversidad a través de la educación ambiental a todos los niveles y también se promoverá la investigación científica para el uso sostenible de nuestro patrimonio natural.
La crisis del agua nos debe alertar hacia que la gestión se inicia en los bosques que están en las cuencas hidrográficas y que un árbol no se desarrolla en un día, por lo tanto, la planificación es una acción primordial para utilizar los recursos en forma eficiente y efectiva. No sabemos hasta qué punto nos afectará “El Niño” que se avecina, lo que sí es cierto, es que es hora de tomar decisiones claves en cuanto a la creación de esta Autoridad.
Haciendo una revisión de la institucionalidad forestal de América Latina, se destaca que el sector forestal ha evolucionado hacia una mayor jerarquía institucional para atender temas relacionados como cuencas y biodiversidad. En países de la región se han creado diferentes organismos rectores de la actividad tales como ministerios, autoridades forestales, institutos de conservación forestal, comités y corporaciones nacionales forestales.
Esta evolución de la institucionalidad ha incidido favorablemente en la economía de estos países, a través de la incorporación de los suelos degradados mediante plantaciones forestales e industrias y manejando sosteniblemente el bosque nativo, contribuyendo a producir bienes y servicios, captación y generación de divisas, generación de empleos, mejorando la calidad de vida de las poblaciones rurales e indígenas. También se ha mejorado la gestión de las cuencas hidrográficas, así como la conservación y protección de la biodiversidad. ¡Sí a la Autoridad de Bosques, Cuencas y Biodiversidad!
_Carlos A. Gómez ______________________
El autor es ingeniero forestal.

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