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Cuando hablamos del agua en Panamá, por lo general existe o existía una percepción de que este recurso natural es inagotable y que no debemos preocuparnos. Muchas cosas han cambiado y están cambiando con respecto a este tema y todos los días se observan situaciones de falta de agua por diversos motivos incluyendo el cambio climático, por supuesto.

Quizás sea prudente, preguntarnos ¿Cuál es el origen del agua? Si ¿ Ha existido siempre en nuestro planeta?. Según algunos sitios en internet (http://www.hidrojing.com/cual-es-el-origen-del-agua/) parte del agua que ahora circula por nuestros mares, ríos y la atmósfera, proviene de los meteoritos que albergaban en su interior hidrogeno y oxígeno en forma de hielo espacial. También otra parte procede del interior del planeta a través de sus cráteres y grietas por donde sale el vapor en forma de hidrógeno y oxígeno. Durante miles de millones de años, la atmósfera se fue saturando de vapor hasta que el efecto invernadero (de aquellos tiempos) nos benefició creando lluvias torrenciales que formaron los océanos que conocemos hoy día. Precisamente, es esa agua que hasta el momento, se ha estado precipitando en forma cíclica en nuestro planeta, gracias al ciclo del agua.

Pero no en todos los países existe el ciclo del agua, sobre todo en las zonas desérticas de América, África, Australia y Medio Oriente. Es más común ver este fenómeno en regiones con algún tipo de vegetación y con mayor intensidad en las regiones con bosques tropicales, cómo es el caso de Panamá.

Uno de los elementos clave para que este ciclo natural ocurra, es precisamente la cobertura forestal, en especial la que se encuentra en las partes altas de las cuencas hidrográficas. Por esta razón, el área más sensitiva de una cuenca es su parte alta porque allí nacen las fuentes de agua que forman los ríos en las partes más bajas de la misma.

Hasta ahora en Panamá tenemos cantidad y calidad de agua pero la falta de una planificación del uso del suelo (no hay un ordenamiento territorial en áreas rurales) está afectando de forma peligrosa este recurso natural. Se observa una rápida urbanización de las cuencas del país sin ningún control. Cabe recordar que en el país existen 52 cuencas hidrográficas que albergan aproximadamente 500 ríos, 350 en la vertiente del Pacífico y 150 en la vertiente Atlántica. Sin embargo, la realidad es otra.

Por otro lado, el cambio climático también nos obliga a cambiar el rumbo de nuestras actividades económicas y reorientarlas hacia modelos eco-sostenibles basados en las leyes naturales. Cada año que pasa, los efectos del calentamiento global empeoran, disminuyendo nuestra capacidad de desarrollo.

Los ríos son sistemas naturales vivos que se han utilizado a través de la historia por el ser humano para diversas actividades tales como el riego para cultivos, el transporte, pesca, energía, consumo humano y otros usos industriales.

Cabe mencionar que, con la aprobación de la reciente Ley de Incentivos Forestales, se espera recuperar tierras degradadas en cuencas a través de diferentes modalidades de reforestación. Estas alternativas pueden ser entre otras, la inclusión del árbol y el bosque en las actividades agrícolas y ganaderas, es decir, desarrollar sistemas agrosilvopatoriles. Todas estas actividades incrementan la cobertura boscosa, ayudando a la protección de las fuentes hídricas.

La reforestación es otra alternativa crucial para lograr el balance en el manejo integral del paisaje en las cuencas. Con esta acción se puede proteger las fuentes de agua, generar alimentos para el ganado (árboles forrajeros), se recuperan suelos y se generan ingresos económicos.

La situación climática actual nos exige que todos participemos activamente en conservar nuestros ríos, bosques y suelos y de esta forma, contribuir a un mejor futuro de las futuras generaciones. ¡Cuidemos nuestro ciclo del agua, conservando nuestras cuencas!


Carlos Gómez – Ing. Forestal. Miembro del CIFP.

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