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inversion forestal

El sector forestal en Panamá muestra signos de crecimiento, como resultado de las exportaciones que se vienen desarrollando, gracias a los esfuerzos de reforestación por parte de la empresa privada, impulsada por incentivos fiscales que el Estado estableció para su desarrollo.

La contribución de esta actividad es enorme, tanto en el plano económico, como en el social y el ambiental. Es una acción de ganar-ganar. Precisamente, quiero llamar la atención sobre la posibilidad que se considere utilizar los fondos del Programa de IVM de la Caja del Seguro Social para invertir en plantaciones forestales, tal como lo vienen haciendo los fondos de pensión de largo plazo en países de Europa y sobre todo en Estados Unidos, a través de las Timber Investment Management Organizations (TIMOs).

Lo curioso es que estas empresas hacen inversiones en nuestros países, al aprovechar las condiciones tropicales de rápido crecimiento que nosotros no valoramos, sumado a las ventajas comparativas de nuestro país, por su posición geográfica, su canal interoceánico y sus puertos en el Pacífico y el Atlántico.

La reforestación es una oportunidad de oro que tiene Panamá para fortalecer este Programa de IVM por los altos rendimientos de estos proyectos forestales y el potencial de sumideros de carbono forestal para mitigar el cambio climático.

Tenemos suficientes tierras de vocación forestal en proceso de degradación que requieren ser reforestadas con un proyecto de por lo menos unas 100 mil hectáreas en 20 años. Esto no significa que vamos a plantar en un sólo año esa superficie.

Lo que se haría es plantar 5,000 hectáreas por año durante 20 años. En el año 21, se empezaría el aprovechamiento de las primeras 5 mil ha con un ingreso de aproximadamente 175 millones de dólares por año. Esta cifra es en base a un ingreso bruto de 60 mil dólares/ha menos 25 mil dólares/ha, que incluye la inversión en reforestación, manejo y aprovechamiento, con una tasa de interés anual del 3% en 20 años.

Luego que se aprovechan las 5,000 ha/año, ellas se deben reforestar inmediatamente para mantener el ciclo de producción de forma permanente. Esto generaría trabajo digno para las comunidades rurales e indígenas; se recuperarían tierras degradadas; se elevaría la cobertura boscosa del país; se aumentaría la capacidad de secuestro de carbono forestal para contribuir a mitigar el cambio climático, y lo más importante, el Programa de IVM de la CSS, tendría recursos financieros adicionales para fortalecer dicho programa y se contribuiría a la estabilización del fondo del programa.

Por otro lado, también existen opciones para que los empresarios jóvenes inviertan en reforestación a través de Ley de Incentivos Forestales (Ley 69 de 2017) que establece incentivos fiscales y no fiscales (bono forestal) para esta actividad.

La demanda por productos forestales crece rápidamente a escala mundial y si escogemos especies forestales de alto valor económico y con nichos de mercados específicos, tendríamos una madera preciosa a la venta con excelentes precios y mercados seguros, tal como se hace con el café geisha. En Panamá tenemos especies valiosas como el Palo de Rosa o cocobolo, quira, nazareno, caoba, bálsamo, cedro, laurel, maría, roble, entre otros.

A la fecha, en el país se han reforestado unas 80 mil hectáreas por lo que se ha generado cierta experiencia en esta actividad; también hay una asociación de reforestadores, dos gremios de técnicos e ingenieros forestales y la UTP  forma nuevos profesionales forestales. Estas fortalezas nos indican que la CSS tiene los elementos necesarios para emprender una inversión de este tipo.

Ojalá los tomadores de decisión tengan en cuenta esta respuesta forestal a la crisis que viven los pensionados actuales y los futuros.


Carlos Gómez - Ingeniero forestal.

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