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En las últimas décadas, se ha experimentado una profunda transformación del paisaje, afectándose de forma considerable los sistemas ecológicos y ambientales de nuestras ciudades. Según los informes de las Naciones Unidas, más del 50% de la población mundial vive en las zonas urbanas, proporción que aumentará al 70% en los próximos 50 años.

Este desmesurado crecimiento de las ciudades, no sólo se debe al aumento de la población, sino que las ciudades están creciendo, en gran parte, por la migración, tanto del entorno rural, como por los ciudadanos de otros países. La búsqueda de estabilidad laboral, seguridad alimentaria, educación y acceso a mejores oportunidades de vida, han contribuido significativamente para que estas personas emigrasen a las ciudades. Por esto, tal crecimiento debe ser planificado para evitar conflictos de cambio de uso del suelo que generan muchas veces enfrentamientos innecesarios entre los afectados y las autoridades locales.

Si hacemos un recorrido por las calles de nuestra ciudad, nos daremos cuenta que hay muchos sitios que podemos recuperar sembrando flores, plantando arbustos y árboles ornamentales y de esta forma, crear ambientes más naturales. Ahora, ¿Cuáles son las especies más adecuadas para utilizar? Esto es importante saberlo porque muchas veces, el espacio disponible es limitado, existe alto tráfico de personas, la pendiente, la condición del suelo, las características del árbol, etc. Es necesario realizar un diagnóstico como primer paso para saber con qué contamos.

Esta labor puede realizarse con apoyo de los municipios descentralizados, de las universidades, de los clubes cívicos y ONG´s ambientalistas. Hagamos una teletón en julio de cada año denominada “Arborizando nuestra ciudad” en donde todas las personas puedan participar, plantando su arbusto, flores o árboles. Hay muchas oportunidades de plantar, en nuestro vecindario, en nuestras aceras, en las escuelas, a lo largo de las carreteras, en fin en toda área verde disponible en la ciudad. Un factor clave para el éxito de esta campaña es el seguimiento a las actividades de mantenimiento que requieren las especies plantadas, de otra forma, se perdería el esfuerzo.

Estas acciones contribuyen significativamente a reducir el estrés ambiental, mejorando el paisaje urbano y generando un entorno agradable de esparcimiento. La mejora de la calidad ambiental incide de manera directa en varios aspectos de la vida urbana, por ejemplo, se reduce la contaminación atmosférica, se purifica el aire, disminuye el ruido, menos calor, hay menos contaminación visual, y por otro lado, permite la comunicación interpersonal pues los paseos al aire libre por las áreas verdes son un lugar perfecto para diversas actividades de interés social.

Adicionalmente, con el proyecto de saneamiento de la bahía de Panamá, se pueden recuperar los bosques de galería en los ríos y quebradas que atraviesan la ciudad, aumentando las áreas de esparcimiento en armonía con la naturaleza. Esto se puede observar en algunos países asiáticos.

Aprovechemos la rica biodiversidad de flora tropical. Tenemos especies para todas las necesidades y gustos. Por ejemplo, hay un árbol que se llama Zorro (Astronium graveolens), el cual cambia el color de sus hojas de verde a rojo claro o el Pino de Montaña (Podocarpus sp.), que es la única especie de conífera nativa de Panamá que se puede combinar con otras especies para crear un paisaje atractivo a nuestra vista. Se pueden mencionar muchas otras especies ornamentales nativas, pero el espacio no lo permite.

Arboricemos nuestras calles y veredas para que por lo menos, tengamos un poco de espacio natural para contrarrestar el intenso calor de esas selvas de cemento que son las ciudades modernas.

 

Por: Carlos Gómez – Ing. Forestal

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