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Sector forestal: alternativa de empleos verdes

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El bosque es un ecosistema multifuncional: genera bienes, servicios ambientales y oportunidades productivas, al tiempo que contribuye a la conservación de suelos, fuentes hídricas y biodiversidad. En estas líneas se destaca el aporte de la plantación de nuevos bosques a la generación de empleos verdes, especialmente en áreas rurales e indígenas.

La cadena de valor del bosque comienza con la semilla forestal. A diferencia de otras industrias intensivas en capital tecnológico, la reforestación y la restauración de paisajes forestales son actividades profundamente humanas y necesarias para el planeta. Se estima que hasta el 80% de los costos totales de un proyecto de reforestación se destina directamente al pago de mano de obra rural dedicada a tareas de campo, monitoreo y seguimiento.

En América Latina, la reforestación y la restauración de tierras degradadas son motores clave para la creación de empleos verdes. Estos proyectos dinamizan la economía rural e indígena, contribuyen a mitigar el cambio climático y emplean a miles de personas en actividades como la recolección de semillas forestales, la gestión de viveros, la plantación en campo y el mantenimiento de las áreas establecidas y además, evitan el éxodo rural.

La fase de campo comprende actividades como la limpieza, el marcado y el hoyado del sitio, y requiere personal técnico, obreros calificados y supervisión especializada. Durante el crecimiento de los árboles, la asistencia técnica constante es fundamental para asegurar el éxito de la reforestación.

El impacto socioeconómico de la reforestación es significativo porque prioriza la contratación de poblaciones locales e indígenas, lo que puede asegurar ingresos más estables y de largo plazo. También representa la alternativa productiva para personas que antes incursionaban en actividades ilegales como la tala y la cacería. Además, la actividad forestal impulsa una economía circular que va más allá de plantar árboles, al integrarse con el ecoturismo, la agroforestería y otros servicios asociados al manejo sostenible del territorio.

En otras palabras, la inversión en reforestación y restauración forestal se traduce en sustento económico para las comunidades rurales e indígenas. La relación entre el capital invertido en este sector y la reducción de la pobreza puede ser directa cuando los proyectos se diseñan con enfoque territorial, participación comunitaria y sostenibilidad financiera. De acuerdo con métricas atribuidas a organismos multilaterales como el Banco Mundial y la FAO, la rentabilidad social de la restauración forestal en países en desarrollo muestra resultados relevantes: cada millón de dólares invertido en proyectos de reforestación comercial y conservación en la región centroamericana puede generar entre 500 y 1,000 empleos directos en el campo.

Estos empleos producen un efecto multiplicador a nivel local, ya que los ingresos de los trabajadores de la reforestación se destinan a alimentación, transporte, comercio y otros servicios de la economía comunitaria. Asimismo, se estima que cada empleo forestal directo puede generar entre 1.5 y 2.5 empleos indirectos en la economía rural circundante.

Panamá tiene potencial para generar empleos mediante la reforestación comercial, aprovechando sus ventajas competitivas frente a otros países de la región. Para materializar ese potencial, se requieren incentivos adecuados, reglas claras y una visión de largo plazo. La experiencia de Uruguay, con 1.2 millones de hectáreas reforestadas y más de 18,000 empleos directos y 25,000 indirectos, así como la de Chile, con 2.5 millones de hectáreas plantadas y más de 60,000 empleos directos y 70,000 indirectos, demuestra el alcance que puede tener una política forestal sostenida.

La madera producida en las plantaciones forestales que se establezcan en el país con los incentivos correctos, serían la materia prima base para el desarrollo de una industria forestal sólida que generaría empleos adicionales en áreas rurales y periurbanas. Esto se puede complementar con una estrategia de promoción para incentivar un mayor uso de la madera en proyectos de construcción.

Panamá tiene una oportunidad concreta para generar empleos verdes en el campo y en las comunidades indígenas, al tiempo que fortalece su resiliencia frente a los impactos del cambio climático. Impulsar la reforestación y la restauración forestal con políticas públicas, inversión privada y participación comunitaria debe ser una prioridad nacional.


Por: Carlos A. Gómez – Ing. Forestal

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